Entre los componentes de desgaste de un vehículo, el neumático es uno más, y por lo tanto, lo idoneo, para nuestro bolsillo y seguridad, es maximizar su duración y vida útil.

Para hablar de vida útil, haremos referencia a la profundidad del dibujo de las bandas de rodadura centrales y en la salud de la goma en sí.

Aunque legalmente hablando, la profundidad minima del dibujo debe de ser de 1.6mm, en neumáticos de invierno, se recomiendan 4mm o más para ser eficaces en condiciones adversas y nieve, por lo que si encontramos un desgaste acusado en la rodadura central, es bastante posible que estemos inflando excesivamente los neumáticos.

Igual de malo es para la vida del neumático que la presión de estos esté por debajo de la idonea.

Con presiones inferiores a las recomendadas el neumático se calienta antes, por lo que no sólo se desgastará más rápido –y de forma irregular, por las zonas exteriores de la banda de rodadura–, sino que además podría existir el peligro de desllantar, además de que aumenta el riesgo de sufrir aquaplaning. Las presiones bajas también hacen que el neumático se deforme más de lo debido, lo que puede dar lugar a pérdidas de adherencia y, por lo tanto, del control del vehículo. Por no hablar del aumento de consumo.

Por todo esto, nuestro primer consejo es controlar periodicamente la presión de los neumáticos.

 

La medición de la presión debe ser con los neumáticos en frío (es decir, sin haber recorrido más de 4 o 5 km), y no es recomendable exceder de 0.3 Bares la recomendada.

En todos los coches viene indicada la presión de uso recomendada en función del neumático y de la carga. Tienes esta información en el manual del usuario del vehículo, y también suele venir en una etiqueta adhesiva que suele estar localizada bien en la tapa del depósito de combustible, bien en el montante al abrir la puerta del conductor. Si no tienes el manual de tu coche y tampoco encuentras esa información en el vehículo (antiguamente estaba en paneles que podían consultarse en las propias gasolineras) siempre puedes recurrir a Internet.

Si vamos a circular muy cargados o nos vamos a vamos a circular a altas velocidades, hay que poner una presión adicional en los neumáticos. Estos datos también se encuentran en la información del manual del usuario del vehículo.

Estas son las pautas a seguir para controlar correctamente la presión del neumático:

 

  • Realizar siempre la medición en frío
  • Comprobar las presiones al menos una vez al mes
  • Comprobar las presiones siempre antes de un viaje largo
  • Adaptar la presión a la carga del vehículo
  • No olvidarse de comprobar la presión de la rueda de repuesto
  • Asegúrate de que las válvulas llevan su correspondiente tapón.

 

Una presión correcta en tus neumáticos no sólo es una garantía de seguridad, también se nota en el bolsillo: menos desgaste y ahorro de combustible.