Los neumáticos de invierno son unos grandes desconocidos en nuestro España (donde los monta solo el 3 por ciento de los vehículos, frente al 30 por ciento del resto de Europa). 

Y es que estas gomas no sólo sirven para sustituir a las incómodas cadenas.

¿Para qué sirven los neumáticos de invierno? “Para la nieve”, responderán la inmensa mayoría de los conductores españoles, “como su propio nombre indica”. Pues no.

Su propio nombre indica justo eso, neumáticos de invierno, o sea, en condiciones meteorológicas frías, por debajo de los siete grados.

¿Qué debemos saber de este tipo de neumático?

¿Qué aportan los neumáticos de invierno? Tracción, adherencia y frenada.

La razón de esto es que el dibujo de la banda de rodamiento es mucho más complejo y profundo que en los neumáticos normales, además de que las laminillas de los tacos (responsables principales de la adherencia de la rueda) se multiplican hasta por ocho veces en los neumáticos de invierno.

¿Y cómo se identifica un neumático de invierno? Por las letras M y S (de Mud y Snow, barro y nieve en inglés) acompañadas de un símbolo que representa una montaña de tres picos con un copo de nieve en su interior.

En España la legislación avala que los neumáticos de invierno son una alternativa totalmente legal a las cadenas en los tramos en que estas sean obligatorias.

¿Cuándo es aconsejable el uso de neumáticos de invierno? Aunque esto depende mucho de la zona por la que circulemos, lo aconsejable es utilizar los neumáticos de invierno entre noviembre y marzo.

De todas formas, y aunque su rendimiento baja considerablemente a altas temperaturas, un neumático de invierno está homologado para su uso en verano, y viceversa.

¿Basta con montarlos únicamente en el eje motriz? Sí, por supuesto, para ello están homologados, pero si ambos ejes calzan ruedas de diferentes, se resienten sobremanera los niveles de conducción óptima e incluso la seguridad.

¿Y el precio? Los neumáticos de invierno suelen ser un 10 por ciento más caros que las gomas normales, aunque hay que tener en cuenta que nos ahorramos las cadenas, además de que nuestras ruedas titulares descansan nada menos que cinco meses al año.